La comida del Libertador

Recepción en honor a Simón Bolívar. Ilustración de Teodoro Delgado
El coronel Luis Perú de La Croix, en su Diario de Bucaramanga de 1828, hace una descripción de los usos del Libertador Simón Bolívar en la comida y en la bebida.

“El Libertador no fuma ni permite que se fume en su presencia: no toma polvo y nunca hace uso de aguardiente u otros licores fuertes. En el almuerzo no toma vino ni tampoco se pone en su mesa dicha bebida, a menos de un caso extraordinario. En la comida toma dos o tres copitas de vino tinto de Burdeos, sin agua, o de Madera, y una o dos de champaña. Muchas veces no prueba el café.

Come bastante en el almuerzo como en la comida y hace uso de mucho ají o pimienta, pero prefiere lo primero. Me acuerdo de un cuento que nos refirió respecto del ají. 'En el Potosí, nos dijo un día el Libertador, en una gran comida que me dieron y en la que se gastaron más de seis mil pesos, se hallaban muchas señoras; reparé que varias de ellas y particularmente las que estaban a mi lado, no comían porque todo les parecía sin sabor, a causa de que no se había puesto ají en los guisados, como es costumbre hacerlo en aquel país, por miedo de que a mí no me gustara; yo pedí entonces y al momento se puso ají en toda la mesa y todos comieron con mucha gana; vi algunas señoras que lo comían solo con pan'.

Bolívar prefería la arepa de maíz al pan. Imagen de Bolívar, el hombre de las dificultades. 
El Libertador come de preferencia al mejor pan la arepa de maíz: come más legumbres que carne: casi nunca prueba los dulces, pero sí muchas frutas. Antes de sentarse a la mesa pasa siempre una revista disimulada de ella, haciendo componer lo que no halla en orden. Le gusta hacer la ensalada y tiene el amor propio de hacerla mejor que nadie: dice que fueron las señoras quienes le dieron ese saber en Francia”.

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