Ramón Ignacio Méndez y Francisco de Miranda, historia de “un par de cogotazos”

Ramón Ignacio Méndez y Francisco de Miranda
Ramón Ignacio Méndez y Francisco de Miranda


Las tensiones dentro del Congreso de 1811 para llegar a la Declaración de Independencia fueron tales que, en algún momento, se cambiaron las palabras por los golpes. Esta es la historia del enfrentamiento entre el presbítero Ramón Ignacio Méndez y el general Francisco de Miranda.

Méndez era un sacerdote nacido en Barinas en 1773 y fallecido en Villeta, Colombia, en 1839. Diputado por Guasdualito en el Congreso de 1811, se opuso constantemente a Miranda (1750-1816), que ejercía como diputado de El Pao.

Durante una de las sesiones, Méndez agredió (o intentó agredir, según las versiones) a Miranda. Lo cuenta Caracciolo Parra Pérez en su Historia de la Primera República de Venezuela:

“Miranda toma de nuevo la palabra y, aclamado por sus amigos de las barras, insiste sobre la necesidad de ser independiente, de ‘correr los riesgos y gozar de las ventajas’ de la decisión. Este debate, ‘el más sabio e importante quizá que la América española ha presenciado’, debe terminar con la declaración inmediata. Las objeciones de algunos diputados son simples sofismas y todas carecen de valor real. El general comprueba que los diputados, excepto el padre Maya, están de acuerdo sobre la necesidad de proclamar la independencia.

La sesión del 5 de julio de 1811, por Juan Lovera
La sesión del 5 de julio de 1811, por Juan Lovera


En aquel momento, las pasiones en el seno del Congreso llegan al paroxismo: el presbítero Ramón Ignacio Méndez, diputado de Guasdualito, se precipita sobre Miranda y trata de abofetearlo. Es de suponerse que el colérico general no permaneció impasible ante la agresión del clérigo cuya actitud contra la independencia no ha sido bastante notada por los historiadores, puesto que para la mayor parte de estos Maya representa solo en el ardiente debate el espíritu de oposición a los republicanos y de fidelidad a las instrucciones de sus comitentes.

Terminó la sesión sin que nada se decidiese, probablemente a causa de tal incidente”.

En nota a pie de página agrega Parra Pérez sobre el presbítero Méndez:

“Hombre de carácter irascible, amigo de decidir las discusiones a puñetazos, Méndez dará de bofetadas, en 1821, a Diego Fernández Gómez en pleno congreso de Colombia. Quejándose de los malos tratos que le imponían los españoles después de la caída de la Primera República, el presbítero escribió a la Real Audiencia: ‘Todo esto después de haber sido el antagonista de Miranda en el Congreso y aún antes de que pusiese los pies en Venezuela, como que resistí abiertamente su venida, grado y sueldo y cuánto maquinaba, en término de haber estado un día para sacudirle en la misma sala un par de cogotazos, que sería lo más que me podía aguantar. También me opuse abiertamente a la declaración de independencia”.



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