Bolívar y el Cónsul de Holanda




La homosexualidad no era común en los tiempos de la Independencia. Es difícil pensar que, en tiempos en los que las guerras eran hechas por hombres toscos, de los que tomaban por la razón o por la fuerza a las mujeres, de llaneros y soldados, se diera alguna situación "contranatura", por así decirlo. Imaginamos que algún caso habrá existido y hecho público, pero no tenemos referencia alguna.

Bolívar, hombre de mundo, que vio y vivió mucho en Europa, alguna vez dio su parecer sobre la homosexualidad. Puede verse en el Diario de Bucaramanga una anécdota que protagonizó al no recibir a una autoridad extranjera. El motivo, el siguiente:

Mientras estábamos en el juego entró el edecán de servicio anunciando a S.E. al Cónsul de Holanda, que acababa de llegar de Cartagena y deseaba ser presentado al Presidente de la República. El Libertador dijo a su edecán que no recibiría al señor Cónsul; que le dijese siguiera a Bogotá a presentarse al Ministerio de Relaciones Exteriores, y continuó S.E. ocupándose de su juego. Aquella contestación nos extrañó a todos, pero el Libertador no tardó mucho en decir:

"Yo no quiero ver a ese sujeto. Su conducta en Cartagena y en todo el río Magdalena ha sido demasiado escandalosa para que yo lo admita en mi presencia; hasta los bogas ha querido seducir y tongarinisar: no creía yo que en Holanda hubiese hijos de Sodoma y sólo los había en Italia y Grecia".

"Que vaya para Bogotá, donde han llegado las quejas contra él". A poco rato volvió el coronel Ferguson a decir a S.E. que el Cónsul había seguido inmediatamente, sin querer aceptar nada de lo que le había ofrecido.

Comentarios