Observaciones sobre el carácter de Sucre, por O'Leary (y 2)





Ésta es la segunda parte de las Observaciones sobre el carácter de Sucre, escritas por el General Daniel Florencio O'Leary.

"Sucre fue ascendido a General de Brigada por Zea en Angostura en el año de 1819. Zea no tenía la facultad para nombrar generales, de modo que el General Bolívar se mostró muy desagradado cuando lo supo. En el Orinoco, cuando el General Bolívar estaba camino hacia Angostura, entonces sede del gobierno y del Congreso, después de la batalla de Boyacá, se encontró con un bote al cual saludó y preguntó quién era.

"El General Sucre", fue la respuesta. "No existe ninguna persona con el nombre de General Sucre", dijo el General Bolívar en tono arrogante y disgustado. Ambas embarcaciones se dirigieron entonces a la orilla. Cuando Sucre desembarcó, se dirigió al General Bolívar y le dijo que aunque había sido nombrado para el grado de general, que probablemente merecían sus servicios, él nunca había tenido la intención de aceptarlo sin su permiso (del General Bolívar).

El General Bolívar se dio cuenta del reproche e inmediatamente hizo la "amende honorable" (enmienda honorable), diciendo que Sucre ciertamente merecía la promoción. Algún tiempo después pidió una prioridad de fecha a Vergarra, quien había sido promovido a general al mismo tiempo. Le fue negada y se sintió herido. No obstante, continuó en los mejores términos con el general y admiraba hasta sus flaquezas, hasta la época en que fue herido (en Chuquisaca), como lo referí antes.

Cuando el General Bolívar estaba camino para Bolivia en 1825, Sucre vino a encontrarlo a varias leguas al norte del Desaguadero. Al bajar de su caballo para saludar al Libertador, su espada se salió de la vaina. En la noche me observó que ese era un mal augurio.

El día siguiente, uno de sus sirvientes se comportó con insolencia. Él (Sucre) sacó su espada y estaba planeándolo con ella, cuando ésta se partió. "Ése es un peor augurio", le dije yo, "ahora comienza su infortunio".

Cuando estábamos en Cúcuta, el último de abril, hablábamos sobre el estado de la situación y de la posibilidad de que él fuese elegido presidente. "Yo le aseguro", me dijo, "que no lo deseo, mi estrella está del otro lado del Ecuador". Yo creo firmemente que su Sucre creía imposible reunir a Venezuela y la Nueva Granada, él habría propendido a la agregación del Departamento del Sur a Perú.

Dos días después que el General Sucre había sido elegido (en 1823) Comandante en jefe del ejército peruano y aliado, Canterac llegó a la planicie de Lima. Las fuerzas independientes se retiraron hacia El Callao y se formaron en la explanada.

En la tarde, Sucre, acompañado por varios generales, entre quienes estaban La Mar y Alvarado, visitó los diferentes cuerpos. Al llegar frente a la División de los Andes, preguntó por el General Martínez, quien la comandaba. Éste no estaba allí. Sucre mandó a un oficial a llamarlo.

Al cabo de un cuarto de hora se presentó el propio general. Sucre le preguntó por qué no estaba consu cuerpo. Martínez respondió que él había ido al Callao, no pensando que su presencia era requerida. Ante esta respuesta, Sucre lo reprendió en términos muy severos, y entre otras cosas le dijo, volviéndose a los otros generales, "Todos ustedes me han forzado a tomar el comando, y contra mis deseos he consentido porque stamos frente al enemigo. Probablemente ustedes suponen, porque soy inferior en rango a algunos y más joven que otros, que yo voy a relajar la disciplina. Ustedes se engañan. Yo debo ser obedecido. Yo conozco mi deber y lo cumpliré y ustedes deben cumplir el suyo. Yo no quiero sus consejos, sino su obediencia. Yo he ganado victorias anteriormente sin su asistencia, porque no hay entre ustedes uno solo capaz de alcanzar a mis zapatos".

Aunque Sucre era en general suave y afable en sus maneras, sin embargo, cuando se consideraba manipulado en lo más mínimo, su cólera no conocía fronteras".

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